miércoles, 25 de junio de 2014

De cuando el sueño, por fin, se cumplió




Hace ya la friolera de cuatro años que comencé a escribir mi novela Melinda Moon. Recuerdo aquel sábado noche en que, mientras preparaba la cena en su casa y yo husmeaba por la cocina, mi hermana me contó ilusionada, la idea que se le había ocurrido para una historia que pudiese escribir yo.
Me habló de una historia que comenzaba de manera trágica pero que contenía un mensaje de superación y optimismo. Me habló de un viaje humanitario y me contó detalles acerca de ello... Tenía muy bien hilada la idea y solo hacía falta tener ganas de darle cuerpo a base de letras e inspiración.
Recibí la idea con entusiasmo, me gustó desde el primer momento. Pero hacia pocos años que había retomado la escritura y todo a lo que me dedicaba era a escribir paranormal, terror y fantasía. Era incapaz de inspirarme escribiendo una historia que contase hechos mundanos. Y eso hizo que no supiese si iba a poder llevar a cabo esa idea... Pero hablando con ella, me di cuenta de que escribir la historia de esa joven perdida en la vida, me ayudaría quizás a encontrar mi rumbo en la literatura y entonces me lo tomé como un reto: iba a escribir mi primera novela contemporánea realista, me iba a documentar para ser fiel a los escenarios e iba a sacar todo lo que llevaba dentro para que mi personaje mostrase lo mejor que pudiese, ese abanico de sentimientos y evolución personal.
A lo largo de los meses que tardé en escribirla, la iban leyendo compañeros y amigos en petite comité, además de mi hermana, que me iba dando ideas para cada capítulo y opinaba sobre lo que tenía escrito. Fue un proceso que siempre recordaré con cariño porque saqué muchas cosas que llevaba dentro en cuanto a sentimientos positivos y negativos (un escritor siempre tira de lo que tiene, de sus propias vivencias, cuando puede utilizarlas para plasmar con mayor precisión las emociones que narra) y aprendí mucho más sobre el oficio del escritor en la práctica.
Cuando terminé la novela, sentí que tenía algo importante entre mis manos, al menos, para mí lo era y sé que es un sentimiento que todos los escritores tenemos cuando plasmamos en papel una obra, pues son una parte de nosotros convertida en historia.
Después, la tuve un tiempo en reposo hasta que decidí volver a mimarla con correcciones, lectores cero... Y, finalmente, comencé a mandarla a editoriales y concursos.
No tuve suerte (y ahora que conozco un poco mejor el mundo editorial entiendo porqué, además de que es muy difícil llegar y besar el santo) hasta que conseguí agente literario: Maria Jesús Romero. Una persona que ha confiado en mi talento (del que he llegado a dudar tantas veces en horas bajas) y que ha luchado para conseguir que hoy pueda estar hablando de que he conseguido convertir mi sueño en realidad. No tendré jamás palabras para agradecerle lo que ha hecho por mí porque sé que, sin ella, mi obra puede que jamás hubiese visto la luz en este mundo tan competitivo y complicado.
El lunes por la tarde recibí su llamada para decirme que mi novela Melinda Moon había sido aprobada para ser publicada el año que viene. Y lo mejor de todo, es que además va a ser la encargada de abrir una nueva colección dentro de la editorial, hecho que me llena de gran orgullo.
No puedo deciros de momento más cosas... Solo que se publicará entre marzo y mayo de 2015 y lo hará en todas las librerías de España.
Como dato importante, os diré que, finalmente, no llevará el nombre de Melinda Moon, sino que será otro más exótico que rebele el espíritu landscape de la obra.
Y ahora me queda disfrutar de esta nueva etapa que me depara tantas cosas bonitas en los siguientes meses de preparación del proyecto hasta su puesta en el mercado y los eventos que se deriven de ello. Solo puedo decir que siento una mezcla de tranquilidad por saber que mi obra, por fin, va a tener su lugar y un leve nerviosismo por todo lo que queda por venir... Y, en definitiva, todo esto puede traducirse en que soy muy feliz. El saborear el sueño cuando ya es realidad es una experiencia única, que quiero atesorar en mi recuerdo para el resto de mis días.
Nunca dejéis de luchar por vuestro sueño, de verdad. Si creéis que valéis en algo tenéis que trabajar para saber hacerlo cada día mejor (nunca dejamos de aprender) y que, algún día, se reconozca vuestro esfuerzo y consigáis vuestro objetivo. Todo es posible si uno pone empeño.
No sé qué me deparará mi carrera como escritora, pero espero afrontar lo bueno y lo malo que tenga que venir. Lo que más deseo, al fin y al cabo, es que quienes me lean (pocos o muchos) sientan a través de mis palabras y disfruten de un buen viaje.
No quiero dejarme en el tintero a todos los que la han ido leyendo en sus diferentes fases de borrador dándome sus opiniones y ánimos; a quienes me han ayudado en la corrección final y, sobre todo, a mi hermana Vanesa por ser el alma de esta idea: sin ti, jamás habría existido este libro.
Gracias.

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4 comentarios:

  1. ¡Me he emocionado al leerte! ¡Qué guay Lydia! Ahora a por todas. Te lo mereces, y sabrás disfrutarlo como toca. Un abrazo enorme, no sabes cuánto me alegro

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  2. Que emocionante lo que acabo de leer, me alegro mucho. Me encantará leerlo. Cuando lo publiquen lo buscare aqui en Chile.
    Porfa comenta su nuevo nombre y la fecha.
    Besos y felicitaciones

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    Respuestas
    1. Ojalá podáis leerlo fuera de España... No sé si la editorial distribuye fuera pero, al menos, supongo que a través de Amazon se podrá en todo caso. Tengo muchas ganas de que este libro vea la luz, es mi sueño hecho realidad y te agradezco el apoyo, para mí es muy importante!! Besos!!

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